(Publicado en www.blogopolis.cl 17/11/2009)
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Hace algunos días Blogópolis publicó una nota que redacté en torno a diversas impresiones que he adquirido en las últimas semanas desde que me encuentro residiendo en Moscú contratado junto a un grupo de compatriotas por un medio de comunicación local. Ello se agradece desde estas lejanías.
A continuación, quiero compartir otros rastros que he advertido en esta ciudad. Si bien sé que en Chile ahora están abocados a la vorágine de las presidenciales, creo que pueden ser interesantes, fundamentalmente por la exigua información que llega hasta el cono sur sobre estas latitudes.
De acuerdo con diversas interpretaciones que he podido recopilar acá, las últimas administraciones rusas se han dado a la tarea de depurar ciertas prácticas del pasado con el fin de impulsar el desarrollo y progreso del país. En pocas palabras: a dos décadas del desmoronamiento final de los socialismos reales, hoy los rusos están empeñados en recuperar su categoría de potencia política y económica. Y probablemente puedan hacerlo: su poderío armamentista es de tal nivel que puede resultar “persuasivo” ante las reticencias de cualquier nación. Es cuestión de años para ver el alcance de tal estrategia.
En un ámbito complementario… Me resulta singularmente llamativo lo que sucede con la prensa escrita en Moscú. En Chile, todo el mundo se ve enfrentado a las portadas de diarios, ya sea por interés o algo episódico como comprar en un kiosco. Y ahí están, diciendo algo: un esbozo que traerá coletazos, un mensaje chillón, etc…
Pues bien, a los moscovitas parece no importarles lo que dicen los matutinos. Pasan, compran lo que necesitan y ya.
El periodismo ruso –no hay ni que decirlo- no es tan estruendoso como el nuestro, pero creo que ese no es el meollo del asunto. Me atrevería a decir –no soy cientista político ni pretendo serlo- que a partir de la perestroika aquí hay una suerte de renacimiento.
Pues bien, como la edad de una nación se contabiliza en siglos y no años, la población local rehace su existencia lejos de la crónica tradicional. Para ilustrarlo de modo concreto: en las semanas en que llevo viviendo en Moscú no he visto a ningún ciudadano comprar un diario o leerlo en espacios cotidianos –tipo metro, cafés, etc-. Puede inferirse que se informan por Internet, pero me parece improbable. Creo que tras su apertura al capitalismo a los moscovitas les interesa más TODO el mundo que enterarse de cómo se cuecen las castañas en casa. Lamentablemente, me imagino que la comparación puede resultar odiosa: los chilenos somos expertos –me incluyo- en mirarnos hasta el cansancio el ombligo.
100% doméstico
Pero como uno también “vive” en carne y hueso… déjenme contarles algunas anécdotas sobre el día a día en un país al que llegué con conocimientos rudimentarios de inglés y con el (“sabio”) consejo de un amigo: a todo lo que te pregunten, contesta “Stolichnaya…”, me dijo.
Se supone que vivimos en una “aldea global” ¿no? Un sitio mágico en el que todos podemos conectarnos con todos… Bueno, en teoría es así. Lo complicado surge cuando alguien llega a un territorio en el que conectarse no es tan “sencillo” como podría pensarse, ello sobre todo para el forastero. ¡No pueden imaginarse lo laberíntico que es acceder a Internet acá… si se desconoce el idioma!
Me explico: en el departamento en el que convivo con colegas usábamos un modem que compartíamos: lo que le daba a cada uno algunos minutos diarios. Ahora bien, de un momento a otro… se acabó la conexión. La razón: el contrato implicaba una duración de minutos limitada. Hasta ahí llegó el sueño de ser aldeanos globales.
¿Una solución? Tratar de cargar minutos en una suerte de “cajeros” que reciben dinero a nombre de las compañías telefónicas del mercado. Un pequeño problema: las opciones vienen en ruso. Otra alternativa: cargar plata con una visa en una página web… que también incluye todas las instrucciones en RUSO. Puede parecer lógico… ¿no iban a estar escritas en español? Pero he aquí que surge el real drama para el viajero que busca ingresar al ciberespacio. ¿Por qué no hacer como en Chile e irse a uno de los cientos de cibercafé que inundan las calles? Sería una opción, por supuesto… ¡Si es que en Moscú existieran cibercafés! Pero no los hay, no existen, al menos en el centro de la ciudad. Nada –reitero- nada parecido al tipo de locales que hay en Santiago. A lo más, algunos espacios en los que uno debe comprar una bebida o sándwich y así poder instalar el equipo personal y conectarse. ¿Cómo reconocerlos? Misión imposible para el recién llegado.
El subtexto es el siguiente: siquiera pensar –en una ciudad en que hay taxis Mercedes Benz…- en locales “públicos” que ofrezcan Internet es algo insostenible. Demasiado “huachaca”. Tal vez existan en otras zonas alejadas de Moscú ¿pero cómo llegar allá de noche y dar a entender lo que uno requiere si con suerte se ha aprendido a decir: “Da” (Si), “Niet” (No) y “Priviét” (Hola)????
Casi al final: el 4 de noviembre, Rusia celebró el “Día de la Unidad Nacional”. Por supuesto que se trata de conmemoraciones íntimas en las que uno no puede ni siquiera opinar. Aquí está en juego la tradición de un pueblo y ante eso mejor callar. Lo que sí les puedo contar es algo ante lo que ustedes mismos pueden sacar conclusiones. Un importante diario local sacó como titular una cita del presidente Dmitri Medvedev, cuya traducción aproximada es: “No hay escusa para el estalinismo”.
Y con esto me despido: como recién llegado uno busca cosas anecdóticas para comprar y llevarle a los amigos. Acá hay y de sobra. Pero uno –ingenuo- siempre piensa que lo ha visto todo. Yo, igual… Eso hasta que vi el tazón más insólito que he tenido frente a mí: era negro y con una imagen de Lenin pintado con colores rojos. El dedo del centro de la mano izquierda levantado y el siguiente mensaje: “Fuck revolution!”.
Así veo a Moscú hoy.

Hola Francisco...buscaba saber de Moscú y te encontré, pues estoy postulando al mismo programa al que perteneces...y pensando en la oportunidad...excelente tu descripción de la realidad moscovita colega!, clarita y real...excelente la apreciación desde lo comparativo...¿¿¿será posible contactarte para algunas consultas???, mi correo: nanitaortega@gmail.com...
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